PREVENCIÓN

ACV

El accidente cerebro-vascular (ACV) puede ser isquémico o hemorrágico.
El ACV isquémico o infarto cerebral se debe a la oclusión de alguna de las arterias que irrigan la masa encefálica, generalmente por arteroesclerosis o por embolia cerebral.
El ACV hemorrágico se debe a la ruptura de un vaso sanguíneo encefálico a causa de un pico hipertensivo o a un aneurisma congénito.

Para prevenir el ACV es fundamental:
• Controlar los factores de riesgo asociados (presión arterial, colesterol y diabetes).
• Evitar el consumo de tabaco y alcohol.
• Reducir el consumo de sal, grasas saturadas, azúcares y harinas, y aumentar el consumo de fibras (verduras y frutas).
• Hacer ejercicio regularmente (30 minutos diarios como mínimo).
• Reducir el nivel de stress.
• Realizar chequeos médicos periódicamente.

QUEMADURAS

Gran porcentaje de las quemaduras se producen por desinformación en el manejo de elementos y sustancias peligrosas, o por el simple desconocimiento de reglas básicas que pueden aplicarse en el hogar, en la calle o en el lugar de trabajo.

Siga las siguientes recomendaciones para prevenirlas:
• Evitar que los niños jueguen cerca de la cocina u otras fuentes de calor (hogares, parrillas, estufas, hornos y braseros).
• No dejar fósforos u otro elemento para producir fuego cerca del alcance de los niños. Aléjelos de las fuentes de calor: hogares, parrillas, estufas, hornos y braseros.
• Utilizar las hornallas traseras de la cocina, colocando asas y mangos de cacerolas y sartenes hacia atrás. Tapar los recipientes que contengan líquidos calientes y no dejarlos sobre mesas con manteles largos.
• No cocinar, fumar, manejar artefactos eléctricos ni realizar tareas riesgosas con un bebé en sus brazos.
• No utilizar solventes u otros productos similares para limpieza de prendas, en ambientes cerrados o donde exista un piloto de calefón o termotanque encendido.
• Evitar el uso de cáusticos, ácidos o productos que los contengan en la limpieza del hogar. En caso de no poder evitarlo, proteger manos y ojos, y no dejarlos al alcance de los niños.
• Almacenar los productos inflamables en lugares alejados de las fuentes de calor y perfectamente identificados.
• Hacer revisar periódicamente las conexiones de los artefactos a gas. Si se detecta olor a gas, ventilar primero los ambientes, no encender llaves eléctricas ni prender fuego para saber de dónde proviene. Las pérdidas de gas deben ser detectadas por un especialista.
• Controlar que los artefactos eléctricos funcionen correctamente. Tapar enchufes y evitar cables y llaves que puedan alcanzar los niños. Es aconsejable instalar un disyuntor de corriente eléctrica. No usar ni tocar fuentes de electricidad descalzo o sobre superficies mojadas.
• No fumar en la cama.
• No dejar fuegos o velas encendidas si va a estar ausente de su casa.
• No usar braseros de carbón para calefaccionar ambientes en invierno. No cerrar herméticamente las ventanas si se usa estufa a gas.
• No permitir a los hijos el uso de pirotecnia, cualquiera sea su procedencia.
• Controlar la temperatura del agua para el baño de los niños pequeños. No los deje solos durante el baño.
• No exponerse al sol sin la adecuada protección, ni en horarios inadecuados.
• Si sus ropas se han incendiado, no corra. Arrójese al suelo y ruede para apagar las llamas.
• No coloque sobre las superficies quemadas ningún tipo de sustancia como dentífrico, barro, plantas, jabón o cremas desconocidas. Si la quemadura es extensa, el tratamiento inicial es el agua a temperatura. El hielo o el agua fría se utilizarán solamente en quemaduras de escasa superficie, por el riesgo de producir hipotermia.
• Ante cualquier quemadura concurra al médico.